
Andrea Llorens b
7 jul4 min de lectura
Una práctica para toda la vida
Nunca dejé de practicar. Pero sí hubo momentos en que llegaba al mat con las pilas a medias, o usaba una lesión como excusa para quedarme en lo conocido y no exigirme demasiado. Hasta que un día me corté un dedo — un corte enorme, de los que obligan — y de repente no podía apoyar las manos como siempre. Y ahí pasó algo raro. Sin poder hacer lo de siempre, tuve que escuchar. Moverme diferente. Prestar atención a partes del cuerpo que antes daba por sentadas. Y fue precisamente







